viernes, 6 de junio de 2008

DISTRITO DE LA BANDA DE SHILCAYO


APUNTES INICIALES

El distrito de la Banda de Shilcayo, tuvo un nacimiento poco feliz. Nació entre palos, pedradas, escopeta, barricadas, gritos de protesta y amenazas.

Todo surgió cuando los pobladores se enfrentaron en dos bandos contrarios. Felizmente la sangre no tiñó las aguas del Shilcayo.

El grupo mayoritario se oponía tenazmente a la creación del distrito. Armados de palos y piedras y voceríos amenazantes impidieron que las autoridades políticas, militares y religiosas ingresaran al pueblo e inauguraran oficialmente la creación del distrito.

El Padre Andrés Asenjo, cargado de años, acompañado de las demás autoridades en medio de gritos hostiles lanzados desde lejos, atravesó el entonces puentecito de madera que comunicaba a la Banda con Tarapoto. Llego a la casa del señor Francisco Goicochea, a orillas del río, luego de vencer la resistencia del propietario, quien se oponía también a la creación y bendijo el nuevo distrito. Sus palabras cansadas se escucharon en silencio a las once de esa mañana.

Y hubo fiesta en la casa del paisano del Padre Asenjo. Pero fue una celebración minimizada por la división del pueblo. El viejo y corrosivo caudillismo, persecutor de intereses personales, y que mezcla grotescamente esos intereses con la política, impidió que la inauguración fuera un acto verdaderamente popular.

Dicen algunos que la oposición surgió porque el pueblo no se le tuvo en cuenta. Que todo se hizo allá en las alturas. Que las decisiones vinieron verticales por iniciativa del Senador Víctor Manuel Arévalo, quien sin consultar al pueblo propuso ante el Senado la creación del distrito.

De él mismo cuentan que venia cargando resoluciones de creaciones distritales, cada que vez que visitaba a éste su inmenso latifundio. Y que fue un gran maestro de la política criolla y artesana. Y que para él los maestros eran fichas que se podían sacar y poner donde y cuando quería. Era la ley del compadrazgo y la injusticia. Esas prácticas que laceran la dignidad y la educación de nuestros pueblos despiertan con fiereza de tiempo en tiempo, y todavía encuentran felipillos de turno.

Otros afirman, que el problema tomó cuerpo debido a antiguas rencillas familiares. En última instancia - se dice – fue el choque de familias, las mismas que tras de sí, arrastraban el pueblo shilcaíno como furgón de cola. Y en uno y otro bando, no estuvo excento del arevalismo y el lavallismo. Este último sucumbió pronto, quien sabe, por falta de mayor entrenamiento en la demagogia.

La rastra de esas controversias hasta hoy no ha podido ser superado por completo. De alguna manera afectan todavía a la capital del distrito.

ALGUNOS APUNTES MÁS DE SU HISTORIA

Indica el profesor Carlos Arévalo García, que la Banda era un barrio más de Tarapoto. Para irse a la ciudad, los pobladores, que muchos se sienten todavía “tarapotinos” tenían que sufrir el tortuoso caminito que escalaba la loma, luego de atravesar el puente de madera sobre el río Shilcayo.

Era apenas un caserío, recuerdan los más viejos pobladores. Con una Plaza convertida en campo deportivo y con un tremendo charco al centro. A un costado se levantaba una antigua iglesia de gruesos tapiales, que fue derruida. Contaba también con una escuela, en la que aprendieron el ABC a golpes de palmetas, muchos profesionales de hoy. Era mixto y venia funcionando desde 1,963.

Retrocediendo aún más en el tiempo, se encuentra a una escuelita mixta particular fundada y dirigida por doña Cleofé Arévalo del Aguila, maestra autodidacta. Su escuelita se transformó en fiscal en 1,953. Como “premio” se la confinó a Caspizapa, cuando esos lugares del Huallaga Central sonaban remotos, distantes.

Nunca se sabrá, si ese confinaminiento, tuvo para ella un sabor a injusticia. Porque arrancarle de su terruño a alguien, es como quitarle un trozo querido de su existencia. Y doña Cleofé, fundó otra escuela en Caspizapa, fue su creación heroica. El colegio de la Banda, hoy lleva su nombre.

Se elevó a la Categoría de distrito, a estos trescientos kilómetros cuadrados de la Banda, el 28 de Noviembre de 1,961, por Decreto Ley 13735, durante el gobierno de Manuel Prado Ugarteche.

El grupo de primeras autoridades fue encabezado por el señor Adolfo Hildebrant Sánchez.


47 AÑOS DESPUÉS

Los cerros ESCALERA y HUAYRAPURINA, como celosos guardianes de la Banda de Shilcayo, son los que limitan su extensión territorial y parecen extender sus brazos para formar el importante valle donde se yergue el pujante distrito conformado de la siguiente manera:


CASERIOS

01. San José Km. 34 (C. Yurimaguas)
02. Santa Rosa Km. 26 (C. Yurimaguas)
03. Progreso Km. 30 (C. Yurimaguas)
04. La Unión de Sanirarca
05. Bello Horizonte
06. Polish
07. Tres de Octubre.
08. Las Flores de Pucayacu
09. Uchpayacu
10. San Fernando de Pucayacu

CENTROS POBLADOS MENOR

01. Las Palmas.

ASOCIACIONES DE VIVIENDAS

01. San Juan
02. Las Brisas de la Molina.
03. El Edén
04. La Victoria
05. El Paraíso
06. El Mirador
07. Dos de Diciembre
08. Pachacutec.
09. Satélite
10. Nueva Amistad
11. Dos de Febrero

URBANIZACIONES

01. Los Bosques
02. Santa Bárbara
03. Las Flores
04. Las Praderas.
05. Villa Autónoma
06. Las Pampas de Sananguillo



ASENTAMIENTOS HUMANOS

01. Señor de los Milagros


Los origenes de la Banda de Shilcayo, son los mismos que se describe en la historia de Tarapoto. Es decir, la presencia de los indios lamistas, en sus orígenes, es evidente. Los restos petroglifos de Polish son una muestra fehaciente de ello y que se hicieron como señales para orientar el paso de los indios en su camino hacia la formación de otros pueblos como Shapaja, Chazuta, etc. Es más, simbolizan la retirada indígena para no caer bajo el dominio del conquistador español y de la persecución religiosa de los curas de entonces.

La Banda de Shilcayo, era antes de ser distrito un barrio de Tarapoto. De ahí que muchos se opusieron a que se funde el distrito, pues se sentían más tarapotinos que bandinos y no aceptaban la idea de formar un nuevo distrito.

Si podríamos ubicarnos en la cumbre del Cerro Escalera, veríamos cómo el río Shilcayo establece la frontera o el límite entre este distrito y Tarapoto. Cómo el Choclito serpenteante quebrada que corre por media ciudad, está siendo cubierto por puentes. EL NOMBRE DE LA BANDA DE SHILCAYO se debe al río del mismo nombre. Nadie puede explicar de donde proviene el nombre de SHILCAYO, pues no es una palabra quechua; más bien, onomatopeicamente pudo decirse, MIRANDO LAS CATARATAS DEL SHILCAYO: SSSSHHHIIL… CAYÓ. O así cae el agua, se desliza, dando ese sonido. Lo de CHOCLINO, se debe quizá a los “MACHQUES” o almácigos de tabaco, que como sabemos, se les conoce con el nombre de “choclino”.

RIO SHILCAYO o LAGRIMAS DE TORO

La otra historia de la Banda, se hunde en el tiempo. En la misma historia de Tarapoto. La de los cumbazas perseguidos, nómadas desligados de los seguidores de Ancohallo. Según Antonio Raymondi y complementada por el padre Girbal, los cumbazas se asentaron en estas tierras ubicándose en Suchiche y Maucallacta, actual barrio Progreso de la Banda.

Vinieron en busca de alimentos. Dedicados a la pesca y a la caza. Fueron levantando poblados desperdigados. Casitas diseminadas, humeantes de leña, con olor a fréjol mela mela, entre gigantescos árboles y raíces profundas, como hace hasta algunas épocas.

La tradición popular viene desde muy lejos. Y cuenta que el río Shilcayo se formó de las lágrimas de un toro. Según esa literatura oral, existía una familia de cumbazas. El padre y la madre murieron, quedaron únicamente los hijos: hermano y hermana. Vivian solos en aprisionante espesura. Cuenta uno de esos días remotos, apareció un soldado español armado de un arcabuz y disparó contra ellos. La niña se transformó en una mariposa y el varón en un toro. El toro lloró y lloró largamente. Fueron tantas sus lágrimas que humedecieron la tierra y se deslizó sobre ella hasta convertirse en un río. Y así nacieron las aguas cristalinas del Río Shilcayo, lágrimas de toro.


TEXTO ORIGINAL
REVISTA EL TARAPOTINO

Texto: Revisado, corregido y actualizado.
EL REFUGIO DEL PUMA Producciones.